Hoy día, ponernos un ‘jean’ o pantalón es cosa de todos los días. Pero no siempre fue así. A principios del siglo pasado este popular artículo de ropa era para el uso exclusivo de los hombres, y nosotras estábamos prohibidas de usarlo, no tanto por la ley sino por las costumbres de la sociedad. Una mujer que saliera a la calle con pantalones puestos era vista por muchos como una inmoral que no respetaba el orden de las cosas. Las faldas eran para las mujeres y los pantalones para los hombres. Y punto.

Por suerte, mujeres valientes como la arecibeña Luisa Capetillo se atrevieron a desafiar esta regla no escrita con el propósito de avanzar los derechos de todas nosotras. A principios del siglo XX, Luisa se convirtió en la primera mujer puertorriqueña en atreverse a vestir pantalones en público, lo cual causó una gran conmoción. Mientras que sus seguidores elogiaron su esfuerzo, por considerarlo de avanzada en la lucha por la igualdad de la mujer, el público conservador de la isla la tildó de desordenada y anticultural.

No obstante, este acto de desobediencia fue el inicio de un movimiento que, luego de una lucha intensa, nos ha brindado las libertades que, aunque todavía limitadas, gozamos al día de hoy. Luisa Capetillo es nuestra musa porque desafió un mundo dominado por hombres sin importarle las consecuencias. Por tal razón, esta escritora, periodista, activista sindical, sufragista y fiel defensora del ‘amor libre’ merece todo nuestro respeto.

La próxima vez que salgas a la calle con tus pantalones favoritos, es bueno recordar que lo haces sin obstáculos gracias a esta luchadora incansable, ejemplo de que las mujeres podemos lograr todo lo que nos proponemos.  

 

Por: Mercedes Luna