Isel Rodríguez: La Jeva y ‘Housewife’ de la Comedia

Feb 15, 2017 | Features, Women We Heart

El arte de hacer reír es uno esencial, especialmente en estos tiempos de realidades duras. Por eso, artistas como Isel Rodríguez son indispensables para permitirnos reírnos del mundo a nuestro alrededor y de nosotras mismas. Con su participación en el colectivo de comedia Teatro Breve y su personaje en ‘Housewives of Miramar’, Isel cumple una misión importantísima en nuestro país: sacarnos una carcajada. Nos sentamos con esta multifacética artista a hablar acerca de sus inicios en el teatro, la comedia local y, por supuesto, las ‘housewives’.

Merodea: ¿Cómo fueron tus comienzos en la actuación?

Isel Rodriguez: Siempre me gustó hacer esas cosas. Cogí una clase de teatro en la escuela y mi maestra nos pidió audicionar para La Charca en Bellas Artes. Me eligieron y ahí me di cuenta de que eso era lo que yo quería hacer toda mi vida. Era una maravilla. No sentí nervios sino una euforia. Pa’ mi era lo máximo.

M: ¿Siempre tuviste talento para la comedia o fue algo que descubriste más tarde?

IR: Creo que es algo que puedes afinar más tarde. Hay técnicas para mejorar. Yo no sé si era mejor en una cosa que la otra. Recuerdo que en la universidad hacíamos loqueras y terminamos haciendo talleres de clowning, improvisaciones. Fue como que caí en la comedia. En el Teatro Rodante siempre me tocaban los personajes de sirvientes, con permiso para ser graciosos. Uno piensa que el teatro es todo serio, pero hay mucho espacio para reírse.

M: El personaje que realizas para el sketch ‘Housewives of Miramar’ muestra al dedillo la subcultura de cierto tipo de mujer en Puerto Rico (a.k.a. ‘Guaynabita’) ¿Cuánto de Isel hay en ese personaje? ¿Cómo te preparas para él? ¿De dónde sacas las influencias?

IR: A mí me gustaría pensar que nada, porque no me crié en esa clase social. Yo saqué el personaje de gente que yo veo y escucho. No es que me preparo para el personaje sino que ya el personaje está dibujado y yo lo agarro. Yo no me lo inventé. Si eres bueno haciendo acentos de otros países, puedes hacer ese tipo de personaje. It’s out there for the taking! Lo veo mucho en los juegos de soccer de mis hijas. En la comedia puertorriqueña no estaban esos personajes, y era hora de hacer comedia con ellos.

M: ¿Quienes son tus comediantes favoritos?

IR: Tengo muchos compañeros que me parecen geniales. Yo doy clase en la universidad y a veces Melissa Rodríguez (Lipit) va a dar talleres a los estudiantes y yo me quedo en ellos para verla. Tengo mucha admiración por todos mis compañeros, especialmente los que hacen ‘improv’. De la vieja guardia admiro mucho a René Monclova y Cristina Soler. De las americanas, ¡Tina Fey está brutal!

M: Hace poco tuvimos la oportunidad de verte en el Musical de Luis Negrón, ‘El Jardín’. ¿Cómo compara esta experiencia con la comedia al estilo Teatro Breve?

IR: El tiempo de ensayo (ríe). El tema que trata El Jardín es mucho más serio, y aunque tiene cosas livianas es una tragedia. Es un trabajo que busca otra cosa, y que no es popular necesariamente. El tema era queer con personajes queer que no todo el mundo quiere escuchar. Me encantó porque siento que ese tipo de historia hay que contarla ya que es absolutamente necesaria. Ojalá más gente la pudiera ver.

M: Si tuvieras que preparar un stand up, ¿que tema elegirías?

IR: El ser mamá y estar casada (ríe). Yo nunca he hecho un stand up porque me da un terror brutal. Para mí es más fácil hacer algo como personaje que como yo misma. Hacer algo yo es como estar esnú. Con un personaje me siento abrigadita, pero en el stand up trabajas cosas personales, chistes de tu vida. Además, pones al descubierto las personas a tu alrededor para hacer chistes. No sé si estoy ready.

M: ¿Qué piensas acerca de la calidad de la comedia que se produce en Puerto Rico?

IR: (Larga pausa) Hay para todo el mundo. Hay de todo y pienso que eso está bien. En el arte tiene que haber accesibilidad. Como profesora, pienso que el teatro tiene una carga. Además, hacer cualquier cosa artística en este país merece respeto. De lo más chabacano a lo más serio, aquí hay que escalar la montaña Everest ya que no hay cultura teatral. Como artistas estamos pillaos, en una sociedad de consumo, y te ves obligado a hacer lo que puedas hacer, lo que esté a tu alcance como artista. Trabajas lo que te toca y te acoplas. Pero creo que tenemos la responsabilidad de insertarnos en la conversación de nuestro país, de reflejar la realidad, de dar algún tipo de mensaje. Estar fuera de esa conversación no es opción.

M: Los boricuas, ¿nos reímos de nosotros mismos?.

IR: Sí. Los americanos se ofenden de cualquier cosa y nosotros somos bastante permisivos, a menos que sea de Dios. ¡Con Cristo no se pueden meter! Pero el resto de las cosas no les importa. Aquí a todo el mundo le gusta el chiste. En los pueblos oprimidos, la risa es muy importante. La risa es una válvula de escape muy necesaria. Es lo único que tenemos para liberarnos.

M: ¿Qué planes hay para el futuro?

IR: Estoy tratando de no pensar tanto en eso, porque creo que me da ansiedad. Me preocupa mucho el futuro, pero me estoy dando cuenta que no lo puedo controlar. Prefiero pensar en qué puedo hacer ahora. Estoy haciendo cosas que me gustan así que me las quiero disfrutar, ya que no sé hasta cuando lo voy a tener. Con tal de que mis hijas estén bien, I’m ok. El futuro de ellas es lo más que me preocupa.