Time for Dessert: Entrevista a la Chef Nasha Fondeur del Hotel Vanderbilt

Time for Dessert: Entrevista a la Chef Nasha Fondeur del Hotel Vanderbilt

Dec 21, 2016 | Features, Trabajo, Women We Heart

Muchas veces, la mejor parte de una cena llega al final: al momento del postre. Y si ese postre es creado por una experimentada chef como Nasha Fondeur Díaz, puedes estar segura que la experiencia será fuera de este mundo. Visitamos a Nasha en su trabajo en el hotel Vanderbilt, donde hablamos acerca del mundo de la pastelería, el esfuerzo que requiere para lograr la máxima calidad y ‘all things sweet’.

Merodea: ¿Cómo es la temporada de Navidad en el Vanderbilt?

Nasha Fondeur: Bien fuerte. Tenemos muchas actividades corporativas y familiares. Las piezas de postre aquí son diseñadas y hechas completamente a mano, nada es comprado. ‘Huevo a huevo’ como me gusta decir. Para tener este trabajo hay que ser dedicado, tiene que apasionarte. No es un trabajo de 8 horas al día, sino un compromiso de vida. Yo vivo enamorada de mi trabajo y es algo que disfruto.

M: ¿Cómo y cuándo comienza tu pasión por la pastelería?

NF: Comencé en el 2006 decorando bizcochos sencillos. En el 2008 empecé en el Hotel La Concha, casi sin saber nada, y la chef vio mi pasión por el trabajo. Yo no estudié pastelería, sino cocina, y la pastelería es un poco más difícil. La cocina simplemente no me gustó, y cuando comencé en la pastelería dije ‘no me veo haciendo otra cosa’.

M: ¿Eres dulzera?

NF: Me encantan los postres, pero no me los como. Me gusta combinar sabores diferentes, que no sea siempre dulce sino contrarrestar. Que cuando lo pruebes digas ‘wow!’.

M: Cuéntanos del famoso pastel de coco del Parrot Club. 

NF: El dueño, Emilio Figueroa, me dijo que quería un bizcocho de coco. Medía 5 a 6 pulgadas con varios layers y era casi como comerse un coco. La gente de otros restaurantes iban incluso a comprar el bizcocho, ya que se conocía  muchísimo.

M: ¿Qué se requiere para lograr ese tipo de calidad y reconocimiento?

NF: Dedicación, pasión y mucho sacrificio. Hay que dar más del 100%. Si no trabajas con pasión, no vas a llegar. Yo he sacrificado hasta a mis propios hijos porque trabajo tanto que casi no los veo. Lo hago por ellos. Me encantaría tener una estrella Michelin. Esa es mi meta.

M: De todos los postres que haces, ¿cuál es el favorito de los clientes?

NF: En restaurante Ola, el favorito es un bread pudding que se sirve caliente con chocolate, sorbet de coco y pecans caramelizadas.

M: ¿Y tu postre favorito?

NF: El mío es el tiramisú, que es el mejor que hago.

M: ¿Cómo ha sido tu experiencia en el Vanderbilt?

NF: Es lo mejor que me ha pasado en mi vida. Mi carrera cambió. Yo sabía lo básico, pero lo que hago hoy día es mucho más complejo. Si no fuera por el chef Juan José Cuevas no estaría donde estoy ahora. Ahí fue que yo tomé vuelo.

M: ¿Chocolate o Vainilla?

NF: Chocolate. Obligado.

M: ¿Cuál es el postre boricua por excelencia?

NF: Un buen flan. En Puerto Rico no hay una buena pastelería, sino que solo venden las cosas básicas, quesitos y eso. Yo, en mi trabajo, trato de hacer los postres un poco más modernos. Pero al flan lo dejo básico, no le hago mucho invento, porque un flan es un flan.

M: ¿Cómo te inspiras y mantienes el nivel de calidad?

NF: Todo depende de mi ‘mood’. También leo mucho y sigo muchos pasteleros. Pero todo está en cómo yo me siento. Mi equipo es bien unido, y cuando pasas tanto tiempo con las mismas personas se convierten en tu familia. Yo les digo ‘mis hijos’. Se trabajan muchas horas y si yo no los tuviera a ellos mi trabajo no sale. Me gusta que los reconozcan y se entrenen. El crédito no es solo para mí, sino para todo el equipo.

Por Mercedes Luna

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