Una Realidad Sobre La Isla en Pantalla

Oct 14, 2016 | Lifestyle, Local Favorites

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“La Granja”, la película puertorriqueña escrita y dirigida por Ángel Manuel Soto que se está presentando en Fine Arts de Caribbean Cinemas, juega con la comparación de los seres humanos con animales y nuestro entorno con una granja. La misma no pudo haber llegado en un mejor momento, considerando que el estatus político, social y económico de Puerto Rico nos ha llevado a cuestionar qué tipo de personas somos y cuál es la lógica detrás de lo que estamos haciendo. A través de tres personajes comparados con animales, se desenvuelven historias representativas de los roles que asumimos los puertorriqueños bajo situaciones difíciles.

La relevancia actual de la temática es suficiente para llevarnos hasta el cine y la complejidad de los personajes nos mantendrá sentados esperando la resolución de cada historia. Más allá de los personajes de piel y hueso, están los objetos y espacios. El barrio, los medios de comunicación y la criminalidad, nos enseñan que más allá de las personas está la colectividad, nuestra propia granja, que juega con nuestras mentes inconscientemente actuando como un cruel pie forzado.

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Cada personaje tiene sus problemas superficiales que poco a poco van desenmascarando los dilemas profundos y oscuros que los hacen llevar a cabo acciones que reflejan la cruel realidad de las drogas y el crimen en Puerto Rico. Podemos ver cómo a veces nos convertirnos en aquello que constantemente decimos que no somos, seres impulsados por pura emoción y nulos de pensamiento lógico, es decir, animales. La psicosis de los personajes es mucho más profunda de lo que pensamos y conducida por la necesidad de algo que sus circunstancias los han llevado a anhelar sobre cualquier otra cosa en el mundo.

“La Granja” presenta la realidad oscura que muchos no conocen sobre nuestra isla por desinformación y privilegio. La estructura de la película, los personajes, las situaciones, el guión, la dirección, la crudeza, hacen una fórmula de un buen remedio casero a la ceguera del ciudadano con esperanzas de que nos recuperemos colectivamente y queramos ser más que ganado manipulado entre las rejas de nuestra granja.

Por Ana Eliza Montilla