El Amor en los Tiempos del Internet

Feb 22, 2017 | Lifestyle

Es una de las historias más clásicas en mi familia: Mi padre conoció a mi madre en el teatro en Ponce, y a través de un ‘networking’ consiguió su dirección. Una noche reunió a varios de sus amigos de la universidad, y ‘pasados de tragos’ le llevaron una serenata a mi madre. Eran las dos de la mañana, y por supuesto, mis abuelos salieron y los echaron con baldes de agua. Pero mi padre no se rindió: hizo ‘stalking’ hasta conocer los lugares que frecuentaba mi madre, se hizo amigo de sus amigas, y coordinó una cita para conocer a mis abuelos. El resto es historia.

O prehistoria, si vemos la diferencia entre cómo dos jóvenes se enamoraban antes y cómo se enamoran ahora.

Con la llegada de las redes sociales, los humanos estamos más comunicados que en cualquier otro momento en la historia. Y todo es instantáneo. Adiós a las cartas escritas a mano que tardaban semanas en llegar, adiós a las citas verdaderamente ‘a ciegas’ (sin un preview de Instagram o facebook), adiós a caminar varias cuadras hasta conseguir un teléfono público que no estuviera ocupado. Sin embargo, algo muy importante se ha perdido en esta hiperconectividad al instante y digital: el contacto físico.

Amor a Primer Swipe Right

Para comenzar, el ‘dating’ tal y cómo las pasadas generaciones lo conocían (one on one, en persona), ha desaparecido entre nosotras. En lugar de un bar, nos encontramos en las redes sociales o a través de un dating app. Una foto linda lleva a un ‘swipe right’ o un friend request, un like, un comment, varios likes, varios comments, hasta que luego de un tiempo, si los perfiles ‘matchean’ y no se ha dado el ‘ghosting’, decidimos dar el paso para vernos cara a cara.

¿El problema con esto? Que tanto hombres como mujeres ponemos nuestra mejor versión en las redes, sin oportunidad para que el otro conozca nuestro lado más awkward. Y, mientras más lejano esté nuestro perfil de la realidad, estamos creando falsas expectativas. Cuando finalmente nos vemos cara a cara, la decepción es, en la mayoría de los casos, inevitable.

La Red que nos Enreda

Ya dimos el primer paso: quedamos en algún spot, nos decimos hola y nos sentamos a tomar un café. Ahora sí podremos conocernos a fondo, sin el fantasma de las redes acechando… right? No.

Es el cliché de nuestros tiempos: una pareja sentada en una mesa, y en lugar de conversar, cada cual está pegado a su teléfono, como si el otro no existiera. Él saca el teléfono para tomar un selfie, ella verifica los emails, él hace un check-in en FB, ella toma una foto del machiato para Instagram… y entre medio de todo esto uno que otro comentario, un chiste, el postre, la cuenta, y cada cual para su casa. Usamos nuestros móviles como muletillas, artefactos que nos salvan de los silencios incómodos que se dan en este tipo de encuentro. Estamos frente a frente, pero no hay conexión.

Who’s Afraid of Third Base?

Supongamos que hay una química brutal. Que no pueden esperar al momento de estar solos y quitarse la ropa y ‘take things to the next level’. Unas horas o unos días más tarde están los dos sobre la cama, bajo las sábanas, cada cual pensando cómo decirle al otro que ‘esto no significa nada’, ‘anoche la pasé muy bien, pero…’, buscando el UBER más cercano para largarse. Y es que si hay algo que causa verdadero horror en nuestros días, es el ‘commitment’. Sexo casual, ‘one night stands’, amigos con beneficios… y no mucho más. ¿Por qué? Veamos lo siguiente:

Too Many Fish in the Sea

¿Por qué estar con una sola persona cuando tenemos a tooooodo el listado de solteros y solteras disponible en la palma de nuestra mano, 24/7? La persona que nos gusta puede que cumpla nuestras expectativas, pero seguramente, ¡seguramente! hay alguien mejor. Con tantas opciones disponibles, no hay razón para apegarse a una sola. En fin, lo más sincero que podemos decirle a esa persona que nos quiere para sí es ‘It’s not you, it’s ALL of them’.

Pero la realidad es que la perfección que tanto buscamos no existe, que cada persona tiene sus pros & cons, que por más que busquemos, la persona de nuestros sueños solo pertenece allí, en nuestros sueños (y en las redes sociales).

Así que… ¿ha muerto el amor?

La contestación, simplemente, es que NO. De acuerdo con varias encuestas realizadas a millennials, el amor (y encontrar una pareja) sigue siendo una de las cosas más importantes en nuestras vidas. La tecnología y las maneras de encontrarnos puede que hayan cambiado, pero la necesidad de amar y ser amados sigue vivita y coleando. Lo que hace falta, de vez en cuando, es dejar al lado nuestros dispositivos y nuestro FOMO y dedicar TODA nuestra atención al jevo o jeva que tenemos de frente. Sin interrupciones. De manera abierta y vulnerable. Conscientes de que un abrazo y un beso valen más que diez mil ‘likes’.

Por Mercedes Luna